HEMEROTECA



 


































 

 




“Los deseos se alimentan de esperanzas”
Miguel de Cervantes. “El Quijote”

“Cervantes en un laberinto de Luz”,
la magia llega al Año Quijote

La Plaza de los Santos Niños y la Plaza de Cervantes albergan los primeros escenarios de este gran espectáculo visual

El alcalde de Alcalá de Henares, Bartolomé González, ha expresado su satisfacción por el arranque de uno de los espectáculos más visuales del IV Centenario de El Quijote. Se trata de un espectacular montaje anual que ya ha tenido su primer aperitivo con la proyección de una página cada día de El Quijote sobre la fachada de la Casa Natal de Cervantes. El próximo viernes 28 de enero los ciudadanos tienen una cita ineludible con las nuevas tecnologías. Un espectáculo de luz, sonido, música y agua, continuado a lo largo de todo el año, que tendrá su arranque en la Plaza de los Santos Niños a las 20.30 horas y a las 21.00 horas en la Plaza de Cervantes. Dentro de los actos del IV Centenario se sigue desarrollando en el Teatro Salón Cervantes la puesta en escena del celebrado ¡Quijote! De L’om Imprebis.

 

‘Cervantes en un laberinto de luz’


La fantasía de Cervantes y El Quijote se proyectan en los edificios de Alcalá


Presentación oficial

Viernes 28 de enero de 2005 (IV Centenario El Quijote)

Lugar y hora: Plaza de los Santos Niños: 20.30 horas.
Lugar y hora: Plaza de Cervantes: 20.30 horas.


Las nuevas tecnologías y el espectáculo de calle se unen para conocer durante todo el Año Quijote la vida de Cervantes y de su caballero utópico. Un montaje espectacular sobre los edificios emblemáticos de Alcalá nos permitirá conocer y entender de una manera novedosa y sugestiva el proceso vital del ‘Príncipe de los Ingenios’ y las ensoñaciones del ‘Caballero de la triste figura’.

Luces, proyecciones, sonidos y todos los sentidos se funden para explicar de la manera más elegante posible la creación cervantina por excelencia. ‘Cervantes en un Laberinto de Luz’ es una invitación a la modernidad sobre los pasajes de la vida del gran escritor y sobre su obra. Los magníficos escenarios que posee el Casco Histórico de la Ciudad Patrimonio Mundial serán el marco de una historia irrepetible y que supone uno de los grandes retos del IV Centenario de El Quijote en la ciudad complutense.

Durante todo el año, los visitantes podrán disfrutar en pleno corazón de la ciudad de un espectáculo que, además de aportar fantasía, ilusión y esperanza, nos muestra el hilo conductor perfecto para toda una programación donde la música, el teatro o la literatura tendrán innumerables citas de calidad. Como el resto de eventos programados con motivo de este homenaje a El Quijote, ‘Cervantes en un laberinto de luz’ es un espectáculo creado para que la mayoría de los ciudadanos puedan empaparse del espíritu cervantino y festejar la conmemoración de El Quijote.

El argumento para esta creación está dividido por doce temas para los doce meses del año. Les indicamos en este texto los argumentos utilizados para el primer trimestre del año.

EL QUIJOTE (Enero)

"Por qué nos inquieta -se preguntaba Borges- "que don Quijote sea lector del Quijote ... Quizá porque esa inversión de papeles, se atrevió a sugerirnos, puede hacernos ver "que si los caracteres de una ficción pueden ser lectores o espectadores, nosotros, sus lectores o espectadores, podemos ser ficticios".
Don Quijote, el personaje, es una ilustre y luminosa caricatura de sí mismo, del propio Cervantes y puede incluso que un poco de todos nosotros. Don Quijote era, es y seguirá siendo -mientras en el mundo exista un espacio abierto a la esperanza-, un hombre descontextado en su lugar y en su tiempo; es decir, un deshacedor de agravios y enderezador de tuertos, que empeñó su vida en pos de un ideal que ya entonces era sólo eso, un ideal. Una realidad inalcanzable y, al mismo tiempo -por una extraña razón que se nos oculta y resiste-, irrenunciable: retornar, desde el frío invierno de cualquier presente inmediato, a la plácida y añorada primavera de aquel idealizado paraíso que un día se perdió para siempre. Retornar a la memoria de la infancia, pero también a una quimera que pervive aún en nuestra mente colectiva -de toda la humanidad-, en forma de una suerte de irreductible memoria ancestral.
En la obra de Cervantes, don Quijote, persiguiendo esa quimera, no alcanza más que a convertir cada una sus bienintencionadas y meritorias acciones, en un problema. En un nuevo problema que antes de su decidida y a menudo traumática -para él- intervención, no existía más que en su mente. En su mente trastornada, según algunos, y sin embargo, según otros, dotada de una extremada lucidez. "Sin juramento me podrás creer -nos ofrecía así su obra Cervantes- que quisiera que este libro, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse."



SANCHO PANZA, DON QUIJOTE Y CERVANTES (Febrero)

La justa percepción de la realidad, de la que Sancho Panza tan a menudo hace gala, entra a lo largo de toda la obra en permanente conflicto con la otra "realidad". La que vive el caballero "iluminado" al que él sirve como escudero. La simbiosis entre realidad y "realidad", entre frío y esperanza, entre invierno y primavera, es la que Cervantes intentó de alguna manera armonizar.
Sea como fuere, lo cierto fue que al final de la aventura don Quijote había adquirido un poco de Sancho y éste un poco, también, de aquél. Como si sólo en el equilibrio pudiera hallarse la verdadera mesura de las cosas. Pese a todo, es muy posible que nuestro muy ilustre y más aún, a lo largo de toda su azarosa vida, atormentado autor, "puesto ya el pie en el estribo, con las ansias de la muerte", siguiera preguntándose todavía -desde la última soledad de su persistente invierno- que quién había sido él en realidad: si aquel "hombre de bien -si es que este título se puede dar al que es pobre-, pero de muy poca sal en la mollera", que fue Sancho Panza, o su otro hijo literario, el "seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno", que sin duda fue el celebrado e inmortal Caballero de la Triste Figura.



CERVANTES, ALCALA DE HENARES Y EL DESPERTAR DE LA PRIMAVERA (Marzo)


Cervantes nació en septiembre, justo cuando el otoño de aquel año de gracia de Nuestro Señor de 1547 había apenas iniciado su andadura, y pudo vivir también aquí, en la ciudad que lo vio nacer, la naciente primavera de su vida. En Alcalá de Henares y concretamente en la calle de la Imagen -nombre premonitorio acaso- nació don Miguel de Cervantes Saavedra, y aquí, según consta en el libro de bautizos de la parroquia de Santa María la Mayor, fue bautizado el día 9 de octubre de aquel año. En Alcalá pasó, pues, Cervantes su infancia y su primera juventud, y pudo aquí ser educado en sus primeras letras. Al tiempo que él se aficionaba a la lectura "hasta leer los papeles rotos que encontraba por las calles".
La primera etapa de la vida de Cervantes en Alcalá puede ser considerada, por lo tanto, algo así como el despertar de la primavera que el mes de marzo nos anuncia cada año, y también como el inicio del prólogo, dulce aún, de lo que luego habría de ser la vida del Príncipe de los Ingenios. Pasados ya algunos inviernos y como inicio esperanzado de una nueva y prometedora primavera -que ya nunca volvió a florecer del todo para él-, habría de ser también aquí, en su ciudad natal, donde el editor Blas de Robles le publicara su primera obra en prosa: la novela pastoril La Galatea.



 

 

 

 

 

 

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