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"El Quijote de
Carlos III".
- Del
22 de abril al 4 de Septiembre de 2005.
(Exposición prolongada ante el
éxito obtenido)
De 12:00 a 14:00 h.
y de 18:00 a 21:00 h. (lunes cerrado)
Colegio del Rey, sede del Instituto Cervantes.
Se trata de una colección
de 36 pinturas y cinco tapices del siglo XVIII que representan
escenas de don Quijote y que se exhiben por primera vez en España.
Se elaboraron entre 1758 y 1779 en la Real Manufactura de San
Carlo alle Mortelle, en Nápoles, por encargo del rey Carlos
III. Las obras ofrecen una visión inédita del caballero
de la triste figura, con una iconografía completamente
diferente a la habitual. La comisaria de la muestra es Vega de
Martini.
Las 36 pinturas pertenecen al
Palacio Real de Nápoles, donde se expusieron entre diciembre
y febrero pasados con un gran éxito de público.
Realizadas en óleo sobre lienzo, han adquirido categoría
de obras de arte, y fueron realizadas por un grupo de artistas
napolitanos y sicilianos como Giuseppe Bonito, pintor de la Corte,
Benedetto Torre, Giovan Battista Rossi, Antonio Dominici, Giuseppe
Braci, etc. bajo la dirección de Duranti.
Los cinco tapices pertenecen al
Palacio del Quirinal de Roma y se realizaron en dos fases, por
tratarse de un trabajo muy complicado, bajo los auspicios del
arquitecto Vanvitelli. La colección refleja el interés
que Carlos de Borbón, quien ocupó el trono de Nápoles
desde 1734, sentía por el personaje de Miguel de Cervantes.
Hasta entonces ningún monarca había mandado realizar
fuera de España una colección que ilustrara los
episodios del Quijote.
La Real Manufactura de San Carlo
alle Mortelle, en Nápoles, fue fundada por orden de Carlos
III en 1737, sólo tres años después de que
éste subiera al trono napolitano. La función de
la fábrica fue producir tapices para la decoración
de los sitios y residencias reales, y se enmarca en el gusto del
soberano por los objetos suntuarios para la Corte y en su política
de fomento de las industrias artísticas. En ella se confeccionaron
los 103 tapices con escenas quijotescas destinados a decorar paneles,
sobrepuertas y bastidores de las estancias privadas del rey.
Todo ello da idea del enorme éxito
que la novela de Cervantes tuvo en las Cortes europeas, sobre
todo en Francia, donde se realizó una serie de doce tapices
gobelinos con esta temática que también inspiraron
a Carlos III. Entre la serie de tapices gobelina (francesa) y
la napolitana hay una continuidad estilística basada en
la decoración rococó de los bordes que enmarcan
las escenas del Quijote. Por todo ello, tanto las pinturas como
los tapices responden a una corriente de gusto moderno internacional.
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